Hoy día existen muchas teorías
llevadas a la práctica en experiencias escolares que disminuye las desigualdades
y ayudan a un aprendizaje instrumental; por desgracia los encargados en
planificar la educación que se va a llevar a cabo en todo el país no tuvieron
la consideración de estudiar estos datos sino que plantearon una hipótesis de cómo
debía ser la educación “perfecta” y como debía llevarse a cabo, si este plan
fracasa los responsables se escudarían tras una excusa tal como “el profesorado
no estaba preparado”. Sin embargo, hoy día la tecnología nos permite averiguar
un poco más acerca de la realidad y la educación que es y no puede ser posible,
así como su adecuado rendimiento.
Las planificaciones oficiales obvian la transformación que debe sufrir la educación por dos
motivos:
1º - La capacidad clave
es el procesamiento de la información priorizada, por tanto el éxito de una
empresa depende más de la capacidad educativa y menos de los materiales.
2º - Esto ha sido
aprovechado por algunos poderes para aumentar la desigualdad social.
Como respuesta a esto se
han creado las comunidades educativas, intentado combatir la desigualdad, con
el objetivo de que los niños y niñas no estén condenados desde su infancia a no
poder acceder a bachillerato u otra educación alternativa; estás utopías escolares
tienen el apoyo de maestros, padres, alumnos, etc., y son posibles. Para lograr
que sea posible escuela, profesores y padres deben trabajar en conjunto,
creando un nuevo contexto.
Con la imagen veis a continuación, podréis entender las ideas básicas acerca de las comunidades educativas:
Mi opinión al respecto es
que parece complejo modificar la realidad social en la que nos encontramos; a
pesar de las distintas metodologías existentes y competentes que son capaces de
llevarse a cabo las planificaciones oficiales parecen insensibles hacia la
realidad, obviando los mejores métodos educativos y basándose en la creencia de
que “solo por creerlo podrá ser realidad”; juegan con el futuro de millones de
alumnos multiplicando la desigualdad entre la población, esperando que sean
parte de una maquinaria cumpliendo una única función, al igual que hacen de
otros muchos alumnos obreros de una empresas que los explotan y anulan el libre
albedrío.
Las comunidades
educativas no son más que la respuesta de un sector de la población a la
injusticia, la búsqueda de una educación global básica y de calidad para todos,
un derecho fundamental humano que con dificultad se intenta cumplir. El impulso
hacia el cambio social es fundamental en dicha propuesta, el trabajo en
conjunto de los profesores que deben hacer frente a un plan irreal y construir
uno nuevo junto al claustro y el centro en general, así como los padres que
deben ofrecerle una dedicación especial al trabajo de sus hijos en las escuelas
apoyándolos a proseguir con sus estudios.
Tal vez, y si este método
funciona de manera más general, como otras propuestas nuevas y otras metodologías
más adecuadas a la era que nos toca vivir, el contexto por completo de este
país se transforme y así, cambiando desde la base de la pirámide se pueda
llegar a cambiar la cumbre, lo que nos llevaría por supuesto a cambiar las
leyes en educación que tantos problemas y tanta controversia parecen provocar
en la comunidad educativa.

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