Clase teórica o Magistral.
La clase teórico o lección magistral se basa en la exposición verbal de información desde el profesor a los alumnos, con o sin apoyo de materiales tales como pantallas, transparencias, power points, etc. En esta metodología se da por hecho que el profesor es el que tiene toda la información y debe mostrar a los alumnos una serie de información, los cuales de forma pasiva la reciben, lo que no garantiza la enseñanza de dicha lección. Este tipo de lección expositiva tiene carácter uni-direccional, desde el maestro a los alumnos que solo en ocasiones intervienen formulando alguna cuestión.
Podemos decir que esta metodología es bastante criticada por algunas de sus características más dadas, como son por ejemplo:
• El profesor se limita a comunicar una información que el alumnado debe memorizar.
• Al poseer una finalidad informativa y de memorización, el aprendizaje así como la enseñanza quedan relevados a un segundo plano.
• El profesor es el único en involucrarse en el proceso didáctico dejando a los alumnos fuera de este.
No es difícil hacer memoria y mirar al paso para observar con cierto interés como la mayoría de nuestros maestros daban clases de este modo, y con sorpresa fingida nos daremos cuenta de que el contenido que trataban de enseñarnos ya no existe en nuestra memoria.
Algunos detalles dejaban entrever lo cierto de esta situación, como por ejemplo como los asientos de clase tenían una disposición propicia para esta metodología; los asientos divididos de dos en dos o de uno en uno de cara al profesor, que de manera individual nos hacía trabajar sobre una información que sin relevancia o interés didáctico había expuesto en clase. Personalmente y desde mi propia experiencia reconozco haber sufrido de monotonía en clase (tratando la etapa de primaria).
A lo largo de todos los años puede que existiese esta característica por el modo de impartir las clases, pero lo cierto es que cada uno de los profesores variaba en función del tema del que se tratase. Mi profesora de 5º de primaria estaba especializada en Artes plásticas por lo que al llegar a esas horas de clase nos disponía sentados en forma de U, con lo que nos ayudaba a trabajar de esta manera. Las manualidades tanto de clase como orientadas al día de la madre eran maravillosas, también nos mostraba nuevos materiales así como técnicas.
Por otro lado mi maestro de 3º y 4º de primaria estaba especializado en música, con lo que nos ponía música en clase mientras hacíamos los deberes, la que nosotros mismos tocábamos con la flauta y que él había estado grabando anteriormente. Nos hizo ensayar regularmente con dicho instrumento al igual que nos enseñaba canciones con frecuencia.
Pero no solo la monotonía es un problema que se relaciona en gran medida con las clases teóricas o magistrales sino la cantidad de trabajo para casa que nos dejan, para comprobar cuanta atención has estado prestando en clase, así como la cantidad de información que ha quedado retenida en tu memoria.
De nuevo podría hacer alusión a mi propia experiencia, desde la cual recuerdo que me mandaban hojas de los distintos cuadernillos de caligrafía y ejercicios de matemáticas casi todos los días, terminar los ejercicios que no habíamos podido finalizar en clase, ya que siempre ponían de más para que los hiciésemos en casa, o reforzaba la caligrafía así como la eliminación de falta de ortografías a través de dictados para casa que se debían realizar con la ayuda de los padres, los cuales los corregían, y posteriormente el profesor lo revisaba.
El curriculum bajo este modo de enseñanza quedaría dividido en las asignaturas correspondientes, sin intentar relacionarlas unas con otras o crear un enlace entre ellas, como ocurre por ejemplo en el aprendizaje por proyectos y que más adelante comentaremos.
Por último, destacaré la forma de evaluación utilizada en este modo de impartir clases, y no es otra que la convencional. Exámenes.
Tan despreciados y temidos, la palabra examen se ha logrado unas connotaciones tan negativas entre los alumnos que con tan solo oírla se ponen en guardia.
Todos nosotros hemos pasado por los nervios de un examen importante del que dependía toda una asignatura, o incluso toda nuestra vida (como podría ser el caso de selectividad); sin embargo y aunque este último ejemplo podría ser aceptable, sobre lo que sería recomendable reflexionar es si de verdad vale la pena realizar un examen a un grupo de alumnos que no sobrepasan la década. Sometiéndoles a una presión innecesaria para una prueba irrelevante, que solo da unos datos numéricos basados en la cantidad de fallos y aciertos que ha tenido el alumno en un momento señalado del curso escolar.
Finalizo el tema con algunos consejos que podrían evitar la monotonía y la falta de atención de los alumnos por las clases teóricas:
• Introducir el tema y los que se va a tratar en la lección del día.
• Hablar lo más claramente posible variando el tono de voz.
• Resumir los puntos del tema tras explicarlo.
• Utilizar palabras conocidas, y en el caso de no ser posible explicarlas de inmediato.
• Y sobre todo explicar con ejemplo, ilustraciones, experiencias, etc.
Aquí os dejo una página en la que podréis encontrar más información acerca de las clases magistrales.
http://www.aulafacil.com/Didactica/clase4-2.htm
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